Cómo es el abordaje

 

Pulso no se entiende.

Se vive.

 

No se trata solo de comprender qué te pasa.

 

Se trata de vivir
una experiencia distinta en tu cuerpo,
y llevarla a tu vida.

 

El cuerpo es la puerta de entrada.

El sentir es la guía.

Cómo se vive cada experiencia

 

1.- Una mirada nueva:

Una transmisión que
 abre una pregunta.

2.- Una experiencia:

Una práctica corporal, sensorial o reflexiva.
Sin hacerlo bien ni mal.

3.- Un registro:

Qué descubriste,
qué no habías registrado,
qué te sorprendió.

4.- Integración:

Llevarlo a tu semana:
tus decisiones,
tus vínculos, tu descanso.

 

La pregunta abre.

La experiencia despierta.

El registro profundiza.

La integración lo lleva a tu vida.

Lo que cuida Pulso

 

La seguridad antes que la intensidad:

Nada se abre a la fuerza.
Cuando hay sostén,
la vida deja de defenderse
y empieza a expresarse.

 

Integrar, no corregir:

Nada de vos
necesita ser rechazado.

 

Tu ritmo:

Respetar tu propio ritmo
también es una forma de amor.

 

Tu autoridad:

Yo te ofrezco el mapa.
El territorio lo descubrís vos.

 

La simpleza:

Experiencias simples,
encuerpadas, habitables
y disfrutables.

Los cuatro movimientos

 

Cada puerta sigue el mismo recorrido:

entrar, sostener,
despertar y habitar.

Primero escuchás.

Después aprendés a sostener
lo que aparece.

Entonces algo puede despertar.

Y lo experimentado
se vuelve forma de vivir.

Lo que integra

 

Prácticas corporales y somáticas,
respiración, movimiento,
meditación, registro
y escritura reflexiva.

Un abordaje que integra
lo que recorrí durante años:
yoga, meditación, tantra,
consciencia, trabajo corporal,
alquimia emocional, vínculos
y neurociencias.

 

Pulso no es terapia ni una colección de clases.

Es un camino para volver a habitarte.

 

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que te muestra dónde
tu vínculo vivo
pide atención hoy.

No te dice quién sos.

Te muestra desde dónde estás empezando.

 

 

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